Ver la tele y tomar refrescos, dos hábitos que causan obesidad

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Viendo la televisión

El sedentarismo es un camino a la obesidad. Y al sedentarismo ayuda un hábito como sentarse a ver la tele; cosa que a su vez puede llevarnos a tomar un refresco, y con el refresco unas patatas fritas… y el círculo vicioso ya está iniciado. No sólo no hacemos ejercicio, sino que las horas frente al televisor suponen la ingesta de productos no siempre saludables.

Investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard y del Brigham and Women’s Hospital han estudiado cómo este tipo de hábitos pueden colaborar en un aumento de peso sostenido con los años.

El estudio, publicado en New England Journal of Medicine, se centró en cómo el estilo de vida (alimentos, actividad física, hábitos de sueño) influye lenta y paulatinamente en el peso. Así, han mostrado que pequeñas modificaciones en la alimentación y el estilo de vida pueden tener un gran impacto en la salud.

Para llegar a este resultado, el equipo analizó datos de 120.877 hombres y mujeres estadounidenses y rastreó los cambios en los factores de estilo de vida y peso cada cuatro años, por un período de dos décadas.

Todos los participantes tenían peso normal y eran saludables al momento de iniciarse la investigación. Con el tiempo, aumentaron un promedio de 1,59 kilogramos durante cada período de cuatro años, con un incremento total promedio de 7,6 kg al final de los 20 años de estudio.

Patatas, bebidas azucaradas y carnes

Los alimentos que más ayudaron a engordar fueron las patatas fritas (0,76 kg), las bebidas azucaradas (0,45 kg), las carnes rojas no procesadas (0,43 kg) y las carnes procesadas (0,42 kg). Quienes perdieron o mantuvieron su peso en el tiempo durante el estudio solían comer muy pocos alimentos procesados.

En el estudio, los cambios alimentarios parecieron tener el mayor impacto sobre el aumento de peso con el tiempo, pero otros cambios en el estilo de vida también ayudaron. Por ejemplo, ver una hora de televisión al día sumó 0,14 kg durante un período de cuatro años.

Pasar más de dos o tres horas diarias frente al televisor puede asociarse con un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y una muerte prematura.

El sueño también jugó un papel clave. Las personas que dormían entre seis y ocho horas eran menos proclives a aumentar de peso durante el período de estudio. Pero quienes dormían menos de seis horas o más de ocho, solían engordar. Estudios recientes han mostrado cómo la falta de sueño puede derivar en obesidad, diabetes o envejecimiento prematuro.

Y claro, cuando las personas aumentaban su actividad física, solían aumentar menos de peso.

Es falso que todos los alimentos sean buenos

El estudio contradice la idea de que todos los alimentos son buenos siempre que se consuman con moderación. Según los autores, la idea de que no hay comidas ‘buenas’ o ‘malas’ es un mito que debe derribarse.

"Frutas, vegetales, granos integrales y frutos secos: si uno aumenta su ingesta, perderá peso, presumiblemente porque está reemplazando otros alimentos en la dieta", explica el doctor Dariush Mozaffarian, uno de los directores del trabajo.

20minutos.es

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