Las “recetas de la abuela” perduran por generaciones

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Ciencia LudSon prácticas, económicas y efectivas para combatir diferentes enfermedades. Las llamadas “recetas de la abuela” pasaron de generación en generación y sólo el tiempo se encargó de validar la efectividad de estos remedios caseros.

Para entonces, la cocina se convertía en el laboratorio ideal de las madres para las preparaciones, cuyos ingredientes siempre estaban al alcance de quienes tenían su alacena abastecida.

“Todo hace la fe”, comenta Otilia Quiroz al recordar algunas de las recetas que aplicó a sus cuatro hijos y a sus nietos. Fue con esa misma creencia que estas recetas, de a poco, pasaron de “comadre a comadre” hasta nuestros días.

Las arrugas de Yolanda Camacho delatan su experiencia, mientras cuenta que su preferencia por estas medicinas se debe a que siempre rehusó ir a hospitales, porque antes “no se tenía confianza en los médicos”. Y con ella coinciden otras mujeres.

Además de ello, afirman que la condición de vida precaria y a la vez económicamente limitada, hacía que surjan nuevos remedios divulgados entre vecinas.

“Antes sólo había dos opciones: el hospital o el Cementerio General. O te sanaba uno o te recibía el otro”, dice Camacho, con un poco de humor e ironía.

Fue por eso que, en la necesidad de sanar en sus hogares, las madres siempre tenían hierbas de todo tipo y propiedad, en caso de presentarse alguna afección.

Hierbas y propiedades

Una de la plantas recomendadas para las recetas caseras es la manzanilla, que tiene propiedades desinflamatorias y también es ideal para problemas digestivos, ayuda a la cicatrización de las heridas y hasta actúa como un sedante suave.

Otra medicina “casera” se basa en el eucalipto que, al ser antibacterial, protege de infecciones.

Además, ayuda a mejorar la respiración, especialmente en resfríos, porque permite la fluidez de la secreción de los bronquios y de las fosas nasales.

La ruda es un hierba que se la aplica cuando una persona tiene parálisis facial.

La misma planta tiene propiedades curativas importantes, pero que resultan contraproducentes si se las aplica en exceso o en mujeres que están embarazadas.

Convicción

Un ingrediente importante para la aplicación de la medicina casera es la fe. Bertha Llanos afirma que estas recetas siempre le dieron un buen resultado desde que era una niña.

Por su parte, Vicenta Espinoza está segura de que no hay nada mejor que lo natural. Es así que muchos de los remedios que conoce se los debe a su aprendizaje en el campo.

La práctica de las recetas de la abuela es un método que -como dice María Flores- “parece tonto, pero es bien efectivo”.

Y con esa convicción Otilia Quiroz friccionaba a sus hijos o les ponía hierbas mientras dormían, para los accesos de tos.

Nuevos tiempos

Si bien estas recetas son efectivas, cada vez va menguando su aplicación. Esto se debe -de acuerdo con las mismas abuelas- a que la medicina científica es cada vez más accesible.

“La tradición va desapareciendo y es más fácil recurrir a la farmacia”, concluye Bertha Llanos.

Sin embargo, es sabido que aún médicos especialistas suelen sugerir el uso de plantas medicinales para algunos pacientes.

Con todo, permanece la convicción de la efectividad de estas recetas que son un “santo remedio” y que -quiérase aceptar o no- dejan “sano y bueno” a quien las recibe.

Vía: Página Siete

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